Ser comercial y vender de puerta en puerta puede llegar a ser frustrante pero con estos trucos que os traemos puede llegar a hacerse más sencillo y productivo:
Planifícarse
Escoge una zona donde haya clientes que se ajusten a tu perfil y traza tus rutas para aprovechar el tiempo al máximo. Ve anotando los sitios que ya has visitado para evitar repetirte y mejorar tus itinerarios en los días posteriores.
Mentalizarse
La venta puerta a puerta requiere una motivación excepcional. No te la tomes como un castigo o un trabajo temporal, enfócalo como una oportunidad para aprender y convertirte en un gran vendedor.
Cuidar el aspecto
Cuida tu imagen, pues esta es lo primero que ven cuando abren la puerta, por ello no debe generar ninguna duda de tu integridad profesional, ni debe inducir ninguna sospecha… y sobre todo no te olvides de sonreír, ya que es la mejor manera de empatizar con el cliente.
Ponerse en la piel del otro
Piensa que eres tu el que abre la puerta, piensa como te gustaría que te hablaran. ¿Transmites confianza? ¿Tienes pinta de vendedor o de asesor que viene a resolver una necesidad? Todo esto te ayudará a diseñar una mejor puesta en escena.
Ensayar
Las primeras frases son clave para evitar que te cierren la puerta en la cara. Prueba diversas fórmulas breves y directas, centradas en los beneficios de tu oferta y asegurando al cliente que no le harás perder el tiempo ni comprar algo que no necesita.
Ser natural
Suceda lo que suceda, compórtate como si fuera lo más normal del mundo. Hay vendedores que se hunden a sí mismos cuando preguntan incrédulos: “¿De verdad quiere que pase?”, al haberse acostumbrado al rechazo. Si ni tú crees en lo que estás haciendo, no les convencerás.
No desanimarse
Casi todos los consumidores han desarrollado alguna técnica instintiva para enfrentarse a los vendedores puerta a puerta. De modo que deberás recurrir a tu espíritu positivo para no dejarte vencer por la primera negativa y buscar algún resquicio para despertar el interés del cliente.
Extraer información
Si un cliente no se muestra interesado, agradécele su tiempo igualmente y aprovecha para preguntarle por otros clientes que puedan ajustarse al perfil. Por ejemplo, si no has logrado contactar con su vecino, pregúntale amablemente si sabe a qué hora suele llegar éste a casa.
Persistir
Cierto es que el porcentaje de éxito de la venta a puerta fría es bajo y es necesario visitar a muchos clientes para cerrar una venta pero tampoco hay tanta diferencia respecto al telemarketing y otras técnicas comerciales; de modo que sigue con tu planificación y haz balance al terminar.
