La propuesta de ley que Unidos Podemos y sus confluencias presentaron en el Congreso pretende la manera en la que las compañías eléctricas exponen sus productos.
El artículo 30 de la proposición de ley recoge que “las comercializadoras eléctricas no podrán realizar publicidad no solicitada sobre sus productos, ya sea telefónicamente, por sms o visitas domiciliarias, excepto en el caso de que el destinatario haya solicitado previamente recibir información sobre el servicio por dicho medio”.
La venta a puerta fría es una herramienta de captación muy útil pero para que funcione correctamente, la empresa debería contar con un grupo de comerciales eficientes y fuertes.
Las prácticas comerciales de las compañías eléctricas es uno de los temas que preocupan al órgano que dirige José María Marín Quemada. Desde la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) llevan tiempo alertando tanto de los abusos que cometen las comercializadoras tanto del sector eléctrico como del gas: desde la venta a puerta fría, a cambiar de comercializadora sin permiso de los clientes o disuadirles de contratar tarifas reguladas para potenciar el mercado libre, más caro.
La última medida que ha puesto en marcha el supervisor ha sido contratar a una empresa especializada en servicios de mistery shopping (cliente misterioso) para que controle tanto la calidad como la información que las compañías facilitan a los clientes a la hora de ofrecer los servicios, como contaba El Independiente.
Tras unos meses en pruebas, la CNMC alerta de que los comerciales argumentan con comentarios negativos sobre las tarifas reguladas y venden las bondades de las tarifas libres.
